Riveros, S. D., Galeano-Graupera, X. J. Revista sobre estudios e investigaciones del saber académico
Revista sobre estudios e investigaciones del saber académico, 19 (19), enero /diciembre de 2025 ISSN: 2078-5577 e-ISSN: 2078-7928 2/14
Introducción
La gestión integrada de zonas costeras (GIZC) hace
referencia a un enfoque estratégico cuyo objetivo es
lograr el desarrollo sostenible en estas áreas, lo cual se
logra mediante la conciliación de intereses
contrapuestos, la participación ciudadana y de los la
transparencia, los agentes socioeconómicos en los
procedimientos de decisión, haciendo referencia de
esta manera, a un enfoque estratégico orientado a
conseguir el desarrollo sostenible de este tipo de
zonas, mediante la concertación de intereses
conflictivos, la participación de la población y de los
agentes socioeconómicos en los procesos de toma de
decisiones, la transparencia (Farinós, 2011).
En ese contexto, la construcción y mantenimiento de
la defensa costera se configura como una medida
estratégica de mitigación del riesgo hídrico y de
protección socioeconómica. Sin embargo, su eficacia
depende no solo de la dimensión técnica e ingenieril,
sino también de factores sociales vinculados a las
actitudes y percepciones ciudadanas. Como señala
Zucchett et al., (2020), la participación comunitaria y
la apropiación social de las infraestructuras de
protección son determinantes para fortalecer la
resiliencia urbana y garantizar la sostenibilidad de las
intervenciones.
De hecho, la literatura especializada reconoce que las
posturas ciudadanas pueden condicionar, de manera
directa o indirecta, la sostenibilidad de las
infraestructuras urbanas, afectando tanto, su uso, su
mantenimiento y eficacia a largo plazo; por
consiguiente, la gestión socioambiental adquiere un
papel determinante al ofrecer un enfoque integral que
articula la relación entre la comunidad y su entorno
natural, especialmente en entornos ribereños
(Kammila, 2024)
A partir de esta perspectiva, la importancia de las
actitudes ciudadanas en la gestión socio ambiental
puede explicarse a través de la Teoría del
Comportamiento Planificado de (Ajzen, 1991), la cual
sostiene que la conducta humana está determinada por
tres factores centrales: las actitudes hacia el
comportamiento, las normas subjetivas y el control
percibido.
Diversos estudios recientes han confirmado la
pertinencia de este enfoque en escenarios de riesgo
hídrico, demostrando que la intención de participar en
prácticas de prevención está directamente vinculada
con tres dimensiones clave: percepción del riesgo,
confianza institucional y capital social. Por ejemplo,
Botzen et al., (2019) analizaron cómo la percepción
individual del riesgo de inundaciones influye en la
disposición a adoptar medidas preventivas,
destacando que la participación ciudadana aumenta
cuando las personas comprenden la amenaza y confían
en las instituciones responsables de la gestión.
En paralelo, la gestión socioambiental del riesgo
hídrico en territorios costeros requiere incorporar
enfoques que reconozcan la dimensión social de la
vulnerabilidad, en este sentido, la construcción y
mantenimiento de infraestructuras como defensas
costeras no pueden entenderse únicamente desde
criterios técnicos o ingenieriles, sino que deben
considerar las percepciones ciudadanas, las
condiciones de vida y los factores estructurales que
inciden en la capacidad de respuesta comunitaria. Tal
como evidencian Castro-Díaz et al., (2025), el análisis
de los desastres hidrológicos en la provincia de Entre
Ríos revela que la vulnerabilidad social está
profundamente vinculada a la informalidad urbana, la
desigualdad territorial y la escasa articulación
institucional, lo que limita la eficacia de las medidas
de mitigación y exige estrategias integrales con
participación activa de las comunidades.
En este marco, los Modelos de Resiliencia
Comunitaria ofrecen un marco complementario, al
destacar que la capacidad de una comunidad para
enfrentar, adaptarse y recuperarse de eventos adversos
no solo depende de infraestructuras físicas, sino
también de factores sociales como la cohesión
comunitaria, la confianza en las instituciones y el